La mayoría de nosotros hemos bebido agua embotellada durante años. Caminamos bebiendo una botella de lo que creemos que es una bebida pura, limpia y fresca, dándonos una palmada en la espalda en silencio por no elegir una alternativa de refresco azucarado.

La verdad es que no nos estamos haciendo ningún favor a nosotros mismos, a nuestro presupuesto y especialmente a nuestro medio ambiente. Cuanto más investigamos los pros y los contras del agua embotellada, más nos damos cuenta de las muchas buenas razones para encontrar una alternativa más inteligente y saludable. Vamos a empezar comparando el agua embotellada con el agua del grifo.

No siempre es una opción saludable

Las investigaciones sugieren que hoy en día existen muchas estafas en el mercado del agua embotellada. Antes de gastar un buen dinero y darles este “agua saludable” a tus hijos, haz los deberes y averigua si realmente estás obteniendo lo que esperabas.

Un mercado explosivo de agua embotellada

Ha habido últimamente una explosión en el uso de agua embotellada, impulsada en gran medida por el marketing diseñado para convencer al público de la pureza y seguridad del agua embotellada, y capitalizando la preocupación pública por la calidad del agua del grifo. Las personas gastan de edia 500 veces más por litro de agua embotellada que de agua corriente.

Parte de este marketing es engañoso, lo que implica que el agua proviene de fuentes vírgenes cuando no es así. Por ejemplo, una marca de «agua de manantial» cuya etiqueta representaba un lago y montañas en realidad provenía de un pozo en el estacionamiento de una instalación industrial, cerca de un vertedero de desechos peligrosos, y periódicamente se contaminaba con productos químicos industriales a niveles superiores a los estándares.

Según estimaciones oficiales y de la industria, aproximadamente una cuarta parte del agua embotellada es agua del grifo embotellada (y, según algunos informes, hasta el 40 por ciento se deriva del agua del grifo), a veces con tratamiento adicional y a veces no.

Principales lagunas regulatorias

Un buen porcentaje del agua embotellada que se vende no permite hacer un seguimiento claro de su procedencia..

En los Estados Unidos por ejemplo, la FDA exime al «agua carbonatada», «agua mineral» (y muchas otras aguas vendidas en botellas) de sus estándares de agua embotellada, aplicando sólo vagas reglas generales de saneamiento que no establecen límites de contaminación específicos. Menos de la mitad de los estados requieren que estas aguas cumplan con los estándares de agua embotellada.

Menos que rentable

¿El agua embotellada es rentable? Realmente no. Ni siquiera está cerca de serlo. Tan solo tienes que comparar lo que te piden por un litro de agua en un supermercado (ni hablar de si la pides en un restaurante) con lo que te cobra la compañia suministrasdora del agua del grifo.

SI lo calculas verás que, como poco, el precio es de más de 300 veces más caro.

Pero varía mucho, tanto en precio como en tamaño y de un lugar a otro. Más barato en un hipermercado que en la tienda de conveniencia de la esquina. Y se dispara si la compras en un bar o restaurante.

El agua embotellada equivales a más basura.

El impacto en nuestro medio ambiente es descomunal.

Se bebe más agua embotellada que nunca, porque la gente la encuentra atractiva y saludable, pero la realidad es que generan un problema de residuos plásticos no resuelto..

Consumo de Petróleo

La fabricación de todo el plástico para las botellas necesarias utiliza millones de barriles de petróleo crudo al año en todo el mundo. Eso equivale al combustible necesario para mantener millonesn de vehículos en la carretera durante 12 meses. Si llenara un cuarto de una botella de agua de plástico con petróleo, estaría mirando aproximadamente la cantidad utilizada para producir esa botella.

Reciclado

La tasa de reciclaje de todos esos millones de botellas de agua es muy baja; solo un pequeño porcentaje de ellas termina en el circuito de reciclaje, donde se convierten en productos como ropa, alfombras, terrazas, equipos de juegos y nuevos contenedores y botellas. Es decir, la mayor parte de ellas (millones de toneladas de botellas de agua) terminan en vertederos. Y tenemos que recordar que las botellas de plástico tardan siglos en descomponerse y, si se incineran, subproductos tóxicos, como cloro gaseoso y cenizas que contienen los metales pesados ​​se liberan a la atmósfera.

Agua Purificada

Preocupados por el impacto que nuestras acciones actuales tendrán en el mundo de nuestros hijos, desde Agua Purificada proponemos un cambio de hábitos para evitar estos desastres medioambientales. y para producir un impacto positivo en nuestra salud personal y nuestro medio ambiente.